En los últimos dÃas estuve escuchando bastante Prophecy, el último disco de Soulfly, el proyecto del ex Supultura Max Cavalera. La intención sigue siendo la misma que en las entregas anteriores: mezclar diversos géneros musicales con el trash metal, una intención que ya viene desde Roots, el disco de Sepultura en donde se combinaban diversas raÃces de la música folklórica brasileña con el pesadÃsimo estilo de la banda.
Ahora Cavalera está más ambicioso: en su disco mezcla trash metal con reggae, melodÃas árabes y españolas, bossa nova y hasta tonadas mexicanas. Aún cuando el disco, hay que reconocerlo, es un producto muy interesante como obra completa, algo sigue sin cerrar bien. Antes que la mezcla, Prophecy surge de la superposición de estilos; no hay mezclas sino una convivencia en donde se pasa del reggae más tradicional al metal sin más demoras -Moses; o se salta de la bossa nova al grindcore y luego al samba -Porrada. Casi enciclopédico, el intento de Cavalera puede ser visto como un interesante experimento que busca renovar el estancado género del trash metal, pero que peca de demasiado respetuoso a veces. Sobre todo cuando vemos que el corte del disco, la canción que le da nombre, es una pieza demasiado atada a los cánones del género. Y algo similar pasa en el cover de In the Meantime, de los notables Helmet: más que una versión, parece un calco. Ni que hablar de Living Sacrifice, en donde Don Max vuelve a desempolvar su gusto por el sonido de Korn y Slipknot.
Cuando antes que por la superposición Cavalera opte por misturar, es muy probable que nos encontremos con una gran sorpresa. Pero de todos, Prophecy se las arregla para ser una brutal dosis de música adrenalÃnica, de esas que nos encanta escuchar cuando escribimos.
