Hasta ahora, los medios estaban acostumbrados a competir contra otros medios. Esto es, contra estructuras similares, con las que compartían métodos de trabajo, formas de financiamiento mediante publicidad y similares maneras de medir el éxito de un producto. Pero con la emergencia de los nuevos formatos en Internet, como los blogs, la publicación de podcasts y videos, cada vez queda más claro que en los próximos meses cada vez competirán más duro contra comunidades de usuarios.
Lo que hace relevante a los blogs, por ejemplo, no es el hecho de que algunos de ellos sean muy leídos. Más bien, lo que hace interesante su funcionamiento es la capacidad creciente de poder instalar temas cuando funcionan como una comunidad, o como la tan mencionada “blogosfera”. Y lo pueden hacer en apenas minutos, sin que tengan que mediar evaluaciones por parte de editores o referencias a posibles anunciantes. Incluso los blogs que tienen publicidad no suelen tener demasiado cuidado sobre el tema; en tanto la plataforma dominante es Google Adsense, no hay necesidad de tratar directamente con anunciantes ni nada.
Enfrentar a comunidades particulares seguramente terminará modificando buena parte del paisaje del periodismo que vemos actualmente. Pasaremos de un modelo en el cual el periodista se destaca por la calidad de sus fuentes, a otro más complejo, en el cual comenzarán a pesar otras cosas. Por ejemplo, la capacidad del periodista de lograr que sus propios lectores lo ayuden a mejorar sus textos; a vincular mejor las versiones de sus fuentes privilegiadas con los datos que le pasan esos mismos lectores; la velocidad y precisión con la que pueda manejar textos que seguramente serán revisados y reescritos varias veces desde el momento en que fueron publicados por primera vez -y esas reescrituras seguramente se darán en el plazo de apenas minutos, tal vez algunas horas. Claro que para llegar a esa instancia, los medios deberán abrir sus tradicionales estructuras cerradas de producción de noticias, algo que muchos ya están haciendo tímidamente. No es tan sencillo rendirle cuentas a los lectores de manera tan rápida; muchos de ellos nos ayudarán a producir mejores textos, pero habrá muchos que no colaboren en lo más mínimo. Por ejemplo, que sólo quieran insultar, o engañar, o hacer publicidad barata de sus propios emprendimientos, una de las plagas que suele afectar a los blogs más conocidos, donde cada vez hay menos aportes y más autobombo.
Muchos medios, además, siguen con una política de no abrir sus contenidos a la Red, con la esperanza de seguir manteniendo a los lectores que pagan por la edición en papel. Esto seguramente funcionará por un buen tiempo más en el caso de aquellos medios que venden contenidos especializados -o lo que se llama habitualmente “inteligencia”. Pero, a la vez, los costos de no posicionarse de manera relevante en Internet ahora hará que deban gastar much más dinero y tiempo en el futuro para hacerlo. Y allí descubrirán que buena parte de la cultura de la Red es una cultura de la atención; si no logras atraerla constantemente, a la larga quedas relegado a posiciones secundarias. ¿Tus artículos no aparecen en Internet? Los buscaré en otro lado, seguramente alguien está publicando cosas similares de manera gratuita.
La competencia contra las comunidades traerá buenas noticias, pero también comenzará a provocar muchos problemas. Es que, con el tiempo, los medios tradicionales y afianzados deberán pelear la tajada de publicidad contra esas comunidades especializadas, y en ese momento la lucha se tornará muy dura. Porque como cualquiera sabe, nada se pone demasiado duro hasta que comenzamos a hablar de dinero.
