Hace dos años, más de 190 personas morían en Buenos Aires en un recital de rock, asfixiadas por el humo de un incendio provocado por el uso de bengalas en un lugar cerrado, el recinto de República de CromaÑon, en Once. Y 24 meses después, creo que sigue siendo importante plantearse una pregunta: ¿qué es lo que hace que varios miles de personas permanezcan de manera disciplinada en el interior de un lugar cerrado mientras se arrojan bengalas? Es obvio que aquí no teníamos una comunidad de suicidas, sino de personas con tantas ganas de vivir y disfrutar como ustedes o yo. Aún así, con bengalas y todo, se quedaron.
Para quienes nos gusta esto de las ciencias sociales, presuponemos que todo fenómeno social es un producto de tiempos largos. Y lograr ese disciplinamiento de mantener a miles de personas dentro de un lugar a todas luces peligroso, no es algo casual. Es la consecuencia de largos años de consolidación de prácticas que, dentro del ambiente del rock, privilegiaban la fidelidad a las bandas por sobre todo -la famosa cultura del aguante tan conocida en el mundo del fútbol. Es triste pensarlo, pero cuando recordamos como los seguidores de los Redonditos de Ricota dejaron de ser eso -seguidores- para transformarse en “las bandas”, a la manera de las hinchadas, es claro que no teníamos ni las más puta idea de donde terminaría todo esto.
Y aquí hago un alto: hay demasiado tendencia en este tema a reducir todo a la categoría de “culpables”. Y no se trata de encontrar, al menos en el caso de esta entrada, culpable alguno. Se trata de hipotetizar una respuesta a una pregunta que me sigue dando vueltas: ¿qué es lo que hace que varios miles de personas permanezcan de manera disciplinada en el interior de un lugar cerrado mientras se arrojan bengalas? No haber previsto donde terminaría la adopción de la cultura del aguante en el rock no nos hace “culpables”, sino, en todo caso, malos analistas.
Sé que es difícil hablar de “hipótesis” cuando lo que se impone es el dolor. Y que otros tópicos, ligados al negocio del rock, seguramente deberían ser incorporadas. Pero, como no tengo certezas, más bien propongo arrancar por otro lado. En ponernos de acuerdo, al menos, en las preguntas. Que no deja de ser una buena manera de buscar, finalmente, respuestas.