Los programas de noticias de Buenos Aires informan constantemente sobre el estado del tiempo. Y los canales de televisión tienen, de manera permanente, la temperatura en la parte inferior de la pantalla. Para los que vivimos en esta ciudad, es parte de algo obvio y casi natural, a tal punto que olvidamos bastante que eso no es algo que suceda en todos lados.
De hecho, en la última semana estuve en Córdoba en la Bienal de Comunicación. Y el primer impulso, antes de salir muy temprano en la mañana, fue chequear, en los canales de televisión locales, la temperatura y eventualmente el pronóstico del tiempo. Nada. No sólo no figuraba la temperatura en la parte inferior de la pantalla; tampoco los noticieros estaban obsesionados por el tiempo. Al final, había que abrir la ventana y ver como venían las cosas.
Al final, estar todo el día al tanto del tiempo, que los meteorólogos sean columnistas estrella, que la temperatura figure todo el día de manera permanente, y que el pronóistico del tiempo aparezca cada 15 minutos, todo eso parece más una obsesión porteña que una necesidad real de información. Menos mal que Netvibes tenía al menos un pronóstico extendido del tiempo para saber al menos lo que iba a pasar en los próximos días en la ciudad de Córdoba y Carlos Paz