Una de las peores cosas que te suceden cuando se obtiene algún tipo de ingresos de los blogs: la obligación de escribir y escribir. Algo que te saca casi todo el tiempo para una actividad fundamental: leer. Pensar en que vas a leer un libro, o capítulos sueltos de varios libros, es casi imposible. Y eso se ve por todos lados: está lleno de blogs escritos por autores que leen a las apuradas cosas que se encuentran en Internet, y que a veces ni siquiera cuentan con tiempo para elaborarlas.
Ya sé: a los periodistas les pasa lo mismo. Incluso los suplementos de cultura suelen tener secciones sobre libros nuevos, donde las reseñas se hacen en base a lo que dice en la solapa. Si quieren, podemos hacer la comparación; un montón de blogs están escrito de manera tal que parece que sólo leyeran la solapa de los hechos.
Cuando te gusta leer, es horrible sentir esa sensación de que “no estás haciendo nada”. Claro, a veces se lee para hacer trabajos para la universidad, para preparar clases o armar presentaciones. Pero la lectura por gusto aparece relegada por completo, e incluso casi la sentimos con culpa, porque deberíamos estar haciendo “algo útil”. O sea, que pueda dar dinero o nos permita llegar a fin de mes.
Son pocos los blogs que citan libros, o que arman entradas con materiales que no proceden sólo de Internet, o que están más allá del alcance de Google. Y que están atados a la mecánica de que lo importante es escribir, porque para eso te pagan. Leer y analizar son actividades no remuneradas, y por lo tanto deben ser evitadas. Así les va a muchos blogs, por desgracia.
Y ahora, me voy a leer. Por cierto, Vida Vacía ha pasado a tener, al fin, una rutina: habrá, en la medida de lo posible, una entrada nueva todos los lunes. Y nada más. Los temas: blogs, Internet y música, que fueron los temas por los que arrancó este blog allá en mayo de 2002.