Le podemos dar muchas vueltas al tema del fin de los medios. Se puede pensar que la Red está absorbiendo a todo el resto de los soportes. Se pueden crear hipótesis a partir del hecho de que los lectores / espectadores ya no son sólo eso, y que muchas veces también son productores de textos y coberturas -al fin y al cabo, cada vez más cargamos cámaras todo el tiempo con nosotros, en nuestros celulares. Se puede apuntar a la perdida de credibilidad del periodismo; a la interpenetración cada vez más obvia de contenidos y publicidad; a la competencia de formatos no ligados con los medios tradicionales, como los videojuegos.
Pero cuando hablamos de la hipótesis del “fin de los medios”, nada tiene tanta importancia como la acusada decadencia de los métodos establecidos de financiamiento. Esto se está viendo mucho, en particular, en la prensa gráfica, con especial importancia en los diarios. Internet está destruyendo los dos pilares de financiamiento. Por un lado, los avisos clasificados, que lentamente migran a la Web, donde es mucho más barato publicar. Por otro, porque hace cada vez más difícil pedir altas sumas por una página de publicidad, cuando se pueden poner avisos en sitios con mucho tráfico, por costos sustanciamente menores.
Si bien la tendencia no es totalmente generalizada -aún hoy las revistas que apuntan a los sectores de altos ingresos funcionan bien y con un montón de páginas de publicidad- los medios menos concentradas en nichos de mercado están comenzando a verse en serios problemas. Las ventas en papel, de donde sacan el dinero, están en plena caída, y la Web no produce ni remotamente tanto dinero. ¿Entonces? Es evidente que los grandes medios están buscando expandirse hacia otras actividades en la Red para sostener el nivel de ingresos, pero eso implica tener capacidades de gestión que no todas las empresas tienen.
Y, sin ingresos de publicidad como los actuales, los medios están condenados a transformarse por completo. ¿Será por ese lado que llega el fin de los medios?