He robs

Que alguna gente se puede hacer famosa sólo basándose en la falta de talento es algo que no es ninguna novedad. Pero algunos llevan ese modelo hasta el extremo, y logran sus quince segundos de fama en base a la carencia absoluta de todo: no saben bailar, no saben cantar, no tienen carisma. Son tan malos que son divertidos. Y ese es el nicho de mercado de William Hung, aka Hong Kong Ricky Martin, que saltó a la fama gracias a hacer una pésima performance de She Bangs, de Ricky Martin, en el programa American Idol. En el sitio venden merchandising, se pueden bajar postales y fotos, escuchar audio, ganarse una cena con él y ver la cobertura de prensa de tan brillante artista.

Como el pobre Hung más en ridículo ya no puede estar, a estar altura la empresa que le “maneja” la imagen lo ha convertido, sin más vueltas, en un dibujito animado, que puede estar en una tarjeta de felicitación o en una animación Flash.

Es comprensible que la gente quiera vivir de algo -al fin y al cabo hay que comer- pero no podemos dejar de sorprendernos por la capacidad de la industria musical -y de alguna gente- de crear -o al menos, intentar crear- ídolos donde antes no hubiera habido más que mucha verguenza y bochorno. Eso sí: no dejen de ver su poster de El Señor de los Anillos