El lado salvaje
Los blogs no hacen periodismo -al menos, la enorme mayorÃa no lo hace. Pero su impacto sobre los medios tradicionales en realidad se está viendo por otro lado: por el tema de la participación. De a poco, muchos lectores y usuarios de medios se están animando a hablar y escribir por la Red, a plantear no sólo visiones diferentes de las noticias sino a plantear agendas diferentes. Muchas veces los medios tradicionales no llegan a cubrir noticias que aparecen como muy locales, y los blogs pueden ser un buen vehÃculo para esos contenidos.
¿Será que los consumidores de noticias quieren ahora ser productores de ellas? En realidad, más bien lo que estamos viendo es que la división entre estas categorÃas se está haciendo cada vez más difusa. Y que de a poco, muchos empezarán a encontrar muy insatisfactoria la experiencia tradicional con los medios, que no dejan hablar ni opinar a nadie a excepción de sus empleados periodistas.
Desde ya, no todo es positivo en esta apertura a la participación. Desde ya, mucha gente poco acostumbrada a opinar se lanzará a insultar, o a dejar comentarios poco interesantes -eso que en vez de argumentar tachan de “reaccionario” cualquier cosa que no les gusta. Pero al menos hasta ahora, a pesar de eso problemas, la participación de los usuarios en Internet viene siendo muy positiva y relevante. Ya que la arquitectura de la red favorece la horizontalidad, es bueno que muchas aplicaciones hayan comenzado a explotar ese rasgo.
Y la participación va cada vez más allá de la simple escritura de un texto. Muchas personas están creando audio para la red, videos, armando textos de manera colaborativa. A pesar de las aprensiones que podemos tener, uno no puedo reprimir cierto entusiasmo frente a lo que se está viendo. Aún cuando tengamos nuestra opinión temerosa de las consecuencias de la sobreabundancia de contenidos, por otro nos fascina ver como se descentraliza la producción y distribución de materiales. Ni siquiera el ancho de banda es ya un lÃmite; para eso tenemos BitTorrent.
Desde ya, deberán pasar varios años para que la mayor parte del “público” se anime a producir, se acostumbre a participar y a opinar, se lance a aportar a la discusión de temas en Internet. Por ahora, el panorama es bastante caótico, pero es un caos en el que todos colaboramos. Habrá que estar alertas, ya sea para lo bueno -el impulso a las plataformas colaborativas en Internet- como a lo malo -las crecientes capacidades de vigilancia que tienen sobre nuestro comportamiento en Internet los Estados y las empresas privadas.
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