Blogs, estrategias de monetizacion y entradas pagadas
Por lo general, todas las reacciones del tipo moralista, al estilo “qué terrible que hagan esto”, me hartan mucho. Toda esa actitud escandalizada suele ser una forma de no analizar nada, de simplemente sobresaltarse un poco para después dejar pasar las cosas. Y ese tipo de actitud la he estado viendo últimamente con el surgimiento de plataformas que buscan establecer relaciones entre anunciantes interesados en publicitar sus productos, y los bloggers. La idea: en tanto existen muchos blogs con una fuerte credibilidad entre su audiencia, ¿por qué las empresas no querrÃan que sus productos fueran comentados en esos blogs? Para ello, proponÃan que las firmas dijeran cuanto pagaban porque un blogger comentara uno de sus productos en su sitio, y de esa manera lograr más menciones. La simple aparición de esta idea motivó un verdadero escándalo en la blogosfera.
Cualquier empresa, cualquier agencia de relaciones públicas, intentará cooptar a su favor cualquier medio que le sirva para su promoción. Y este sistema presenta una caracterÃstica particular: está completamente adaptada a Internet. Pero a la vez viola un principio básico de los medios: no se recibe dinero contante y sonante por publicar algo como noticia. No al menos de manera pública. Si en cambio se puede aceptar “presentes” por parte de las empresas, como viajes, productos electrónicos y otros. Esto puede variar de acuerdo a los códigos de cada medio, pero al menos en esta parte del mundo se aceptan sin problemas, se los quede el periodista o la empresa de medios.
El principal problema se dio con la aparición de las primeras de estas plataformas, PayPerPost, que proponÃa que los bloggers pusieran un precio a sus entradas. Las empresas podÃan exigir que sólo querÃan reviews positivas, y los bloggers no estaban obligados a decir cuanto ganaron. Tal estructura es pésima en muchos sentidos. Al permitir que las empresas exijan comentarios positivos, le quita toda credibilidad; lo mismo pasa por todo el “secreto” que rodea a lo que ganan los bloggers. Pero se trata de una estrategia de cooptación particular. Al fin y al cabo, las empresas muchas veces logran cooptar la agenda de los medios tradicionales con enviar algunos productos para su testeo -y eso siempre es más económico que comprar publicidad.
Pero otras plataformas, como ReviewMe, cambian algunas de estas reglas. Por ejemplo, obligan a los bloggers a anunciar públicamente cuanto desean a cambio de sus entradas, y las empresas no pueden exigir comentarios positivos. En cierta medida, este tipo de “compensación” esta más cerca de las tradicionales de los medios, donde los anunciantes que compran publicidad esperan un tratamiento más complaciente por parte del medio -al menos, en esta región del mundo. Si bien no han exigido eso a cambio de comprar la publicidad, por lo general lo esperan. Y aquà pasa algo similar: ¿acaso alguien se sentirÃa alentado a escribir una review negativa de un producto o servicio cuando la empresa que lo fabrica o lo desarrolla te paga por ello? Desde ya que alguno podrá hacerlo, pero francamente no creo que sea la regla general.
La aparición de este tipo de plataformas es un movimiento esperable: al establecer relaciones más directas entre bloggers y empresas, algo que hasta ahora no era tan común, debido a la omnipresencia de Google Adsense (tema del que hablé en Lunas de Miel Contextuales).
Desde ya, si nos focalizamos en la libertad de publicación en los blogs, la difusión de este tipo de iniciativas puede ser considerado como un paso más adelante en la comercialización de este tipo de soportes. Donde, cada vez más, pasamos de publicar lo que queremos a publicar lo que nos dé de comer. Hay una diferencia sustancial entre ambas situaciones.
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