Compra nuestros discos o te demandamos

En estos dí­as, la CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas, y que reúne a los principales actores de la industria musical argentina) ha anunciado que demandará a 20 usuarios locales por intercambiar grandes volúmenes de música. Me pregunto: ¿qué destino tiene una industria que trata a sus potenciales consumidores como enemigos? ¿Cómo pueden pretender reemplazar algo tan sencillo de usar como el MP3 con un formato propietario y molesto como Windows Media? ¿Ptretenden cobrar más de 30 pesos por un disco compacto? El valor de un producto no es absoluto; es parte del proceso de oferta y demanda. Hoy la gente está nadando en la hiperabundancia de música. Nadie paga por lo que es abundante, y por lo tanto la mayor parte de las personas no tienen el mayor interés en desembolsar dinero por un disco. Ahora: ¿piensan eliminar esa “abundancia” por ví­as legales, demandando a algunos y asustando a otros? ¿Realmente no quieren darse cuenta que los tiempos han cambiado y que esta vaca ya no da tanta leche? Hoy los discos compiten además con una enorme cantidad de otros soportes de entretenimiento, como los DVDs y los videojuegos, que son tan afectados por la copia ilegal como los discos. ¿No se les ocurrió preguntarse porque los DVDs y los videojuegos cada vez venden más a pesar de que la “piraterí­a” también los afecta? Pero no, mejor querer tapar el sol con la mano. Los tiempos cambian, y la industria musical quiere volver a la década del ‘80, cuando no habí­a Internet, ni DVDs ni una industria de videogames tan enorme como en la actualidad. Aunque no quieran, muy probablemente en los próximos años tengan que aprender que hay que cambiar de siglo de una vez por todas.