Concursos

La justicia argentina falló a favor de indemnizar por varios miles de pesos argentinos al finalista de un concurso literario. Y no estamos hablando de cualquier concurso: se trata del Premio Planeta de Argentina edición 1997, que ganó Ricardo Piglia con su libro Plata Quemada. El escándalo ya venía desde hace buen tiempo atrás, a partir de las denuncias que hiciera en su momento la hoy desaparecida revista Tres Puntos. El problema legal: Piglia tenía un contrato con Planeta, y eso contravenía las bases del concurso. La demanda había sido presentada por el escritor Gustavo Nielsen.

Otro dato interesante: los jurados eran Mario Benedetti, María Esther De Miguel, Tomás Eloy Martínez y Augusto Roa Bastos. Se presentaron 250 obras. Es obvio que estas cuatro personas no leyeron todos esos originales. ¿Cómo se seleccionan las que al final llegan a manos de los jurados “públicos”?. De acuerdo a lo que publica Clarín, “un grupo de especialistas de la editorial” seleccionaban 10 novelas, las cuales si eran leídas por el jurado.

Los que sospechaban sobre los concursos literarios ahora tienen más argumentos para hacerlo.