Correctores humanos, por aquí
Desde hace un par de años, el diario Clarín, el de mayor venta de Argentina, no usa correctores humanos, y comenzó a corregir sus textos con software. El resultado obviamente ha sido un incremento de los errores. Y hoy Julián Gallo descubrió uno muy interesante. Hice una captura completa de la página web de Clarín; el error está señalado con un círculo en negro (hagan clic en la imagen que se encuentra aquí debajo para que abra completa).
Hace unos meses, en la tapa del suplemento Viajes calificaban a un lugar como “cuna de guachesca”. Y los ejemplos seguramente se van a extender. Ahora, seguramente, a tono con el clima imperante en el periodismo argentino, habrá algún editor que se quejará a un redactor o traductor, y le dirá “hay que leer bien las notas antes que publicarlas”. Cuando, en realidad, estos problemas se dan porque Clarín, a pesar de las ganancias muy interesantes que produce, prefiere tener más errores a pagar algunos sueldos más a correctores humanos que garanticen la mejor calidad del producto que entregan todos los días a su público…
Por cierto, del tema correctores ya había hablado en una entrada anterior.
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