“Obama decidió mantener el rumbo (enviar más tropas y mantener la ocupación), y presentar a Afganistán como la cuna del terrorismo, lo que no es cierto. Es el accionar militar estadounidense el que favorece el terrorismo (…) porque la mejor receta para incrementar el peligro sigue siendo el estrépito de las botas. Los terroristas no necesitan a Afganistán, un enclave con serias dificultades para el transporte y las comunicaciones; los ataques del 11 de septiembre fueron lanzados desde Europa, y los terroristas pueden operar desde cualquier lugar. No sólo una victoria estadounidense en Afganistán no los detendría, sino que los alentaría a seguir adelante”.

William Polk, “Lecciones vietnamitas para Obama”, en Le Monde Diplomatique, edición argentina, número 125, noviembre 2009, páginas 20 y 21.