Malas costumbres

Los gobiernos argentinos tienen una mala costumbre: usan los medios del Estado, que todos pagamos con nuestros impuestos, para ofrecer una programación noticiosa absolutamente oficialista, cuando no directamente servil y chupamedias. Hubo alguna excepción, pero la regla por lo general es la sumisión. Y el gobierno de Kirchner, desgraciadamente, parece que está decidido a seguir con esta nefasta tradición. Ahora, el periodista José “Pepe” Eliaschev ha visto levantado su programa de Radio Nacional sin ningún aviso previo. En lo particular, Eliaschev me parece soberanamente aburrido, pero nadie podí­a decir que hacía oficialismo. Aún cuando estaba en una radio oficial, hacía gala de una medida independencia. Pero parece que ya ni eso se puede: o estás de un lado o estás del otro. Excepto La Nación, un diario con iniciativas modernizadoras pero con una mirada polí­tica tan previsible como irritante, nadie parece haberse interesado en el tema.

Lo peor es el completo silencio de los grandes medios locales, todos muy contentos con la gran cantidad de dinero que la publicidad oficial está invirtiendo en ellos. Cuando a Página/12, en el gobierno de Menem, le quitaron la publicidad oficial, se armó un gran escándalo. Hoy pasa lo mismo; algunos medios no reciben un peso, mientras Página/12, hoy devenido oficialista y con una tirada menguante al extremo, recibe una buena tajada de la publicidad oficial. Eso sí­: ahora no hay nada de escándalo. Como alguien dijo por ahí­: la libertad de prensa no existe, lo que hay es libertad de empresa.

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