Revistas femeninas, un misterio
Hace tiempo que me asalta una duda: ¿cómo es que el género de revistas llamadas “femeninas” ha logrado sobrevivir tanto tiempo en el mercado? Alguna vez, hace décadas, se dedicaban a mostrar a las mujeres como absolutamente subordinadas a los hombres, en el papel de amas de casa. Pero los tiempos han cambiado, y ahora el ama de casa ha sido reemplazada, al parecer, por la exitosa profesional independiente. Pero a pesar de eso, el contenido de buena parte de las “revistas femeninas”, del tipo Cosmopolitan o Vanidades, sigue siendo realmente de una liviandad insultante. Si uno revisa ese tipo de publicaciones, pensará que las únicas preocupaciones femeninas pasan por la ropa y por el sexo -y en este último punto, sobre todo el sexo destinado a satisfacer al hombre. Supongo que este tipo de publicaciones suele tener un público muy amplio, pero su éxito me sigue pareciendo un verdadero misterio. ¿Son acaso una lectura liviana para desconectarse de la pesada realidad diaria? ¿A mucha gente le gusta responder cuestionarios del tipo “Cómo encontrar a tu pareja ideal”? ¿Se trata nada más que de entretenimiento y no habría que darles mayor importancia?
Y ya que estamos: ¿por qué las revistas que se asume son dirigidas a un sexo en particular -o sea, las publicaciones “masculinas” y femeninas”- suelen tener tan habitualmente un nivel tan bajo? ¿Por qué suelen ser tan previsibles? Lo digo porque, efectivamente, las revistas “para hombres” suelen ser, básicamente, revistas de desnudos acompañadas, o no, con alguna que otra nota. El mundo, parece, es de lo más unidimensional.
En fin, misterios del mundo editorial.
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