Sex and the City, o el peor final para una buena serie

Domingo, Octubre 3rd, 2004 | Cajon de verduras

En estos dí­as tuve la desgracia de ver el capí­tulo doble final de Sex and the City. Me llamó la atención como los guionistas y realizadores de la serie prácticamente tiran abajo todo lo que habí­an construido a lo largo de cinco temporadas -digo cinco, porque la sexta es realmente muy floja. Vamos por partes.

Una de las cosas que más se resaltan de Sex and the City es su abordaje no moralizante de la sexualidad, y del papel de la mujer en una sociedad agresiva y competitiva. La serie se destacó por poner en tono de comedia la crisis de la sociedad patriarcal, en donde los hombres cada vez están más inseguros y las mujeres se las arreglan para salir adelante sin su ayuda. Pero a pesar de todos, ambos sexos parecen seguir necesitándose, pero ya no saben muy bien como jugar el juego. De todos modos, no hay que exagerar. La liberal visión de Sex and the City es más una consecuencia de la moralina de la TV estadounidense -donde ni siquiera se puede putear, por dios- que de una caracterí­stica en particular del producto. Al fin y al cabo, ya otros soportes masivos, como el cine, habí­an tematizado cuestiones similares con una mirada muy abierta y provocativa.

Antes de comenzar con la emisión del capí­tulo final en Cinecanal -la señal que emite las temporadas más nuevas de la serie, porque los capítulos más viejos también salen por Cosmopolitan- los protagonistas de la serie aparecieron en una especie de documental, donde destacaron varias cosas. Una, el papel de la mujer en esta sociedad y la reivindicación de la soltería como estado elegido; o sea, no simplemente soportado a regañadientes. ¿Y cómo terminan las protagonistas? Todas en pareja. La protagonista, Carrie, incluso se va a París a vivir el amor de su vida, y larga de improviso su carrera en New York. ¿Qué reivindicación de la soltería hay en esto? Como me señalaban el otro día en una charla, es notable como el personaje de Carrie se va empelotudeciendo a medida que pasan las temporadas, y pasa de una mujer inteligente y atractiva a una verdadera desesperada por hallar el amor de su vida. ¿Qué visión liberal hay en todo esto? Después de que su amor de su vida, un artista ruso, la forrea en grande, se da cuenta que está equivocada y vuelve a su ciudad, no sin haber encontrado de improviso a Big en un hotel parisino.

Otra de las cosas resaltadas por los protagonistas: el hecho de que New York sea no sólo un decorado, sino casi una verdadera protagonista de la serie. ¿Y dónde sucede la mayor parte de la acción en el último capí­tulo? En Parí­s… ¿Se están burlando de nosotros? Lindo homenaje para New York :P.

Hay que reconocer que la serie tuvo excelentes momentos, con buenos guiones y un humor muy particular y atractivo. Pero en su sexta temporada termina convertido en un verdadero drama bastante obvio, con tomas lentas, con un total abandono de las rupturas formales de las primeras temporadas -Carrie hablándole a la cámara; las entrevistas tipo documentales; el hecho de que cada capí­tulo se concentraba en serio alrededor de una pregunta- para pasar a ser una historia más de amor y desencuentros. Obviamente, no podía faltar el final feliz: Carrie se queda con Big, una conclusión que huele a estudio de mercado. Ya estoy viendo el formulario: “¿Cómo le gustarí­a que terminase Sex and the City”? Samantha termina en pareja y con ganas de formalizar -ay-; Miranda le lava la espalda a la madre senil de Steve -¿no encontraron una imagen más deplorable y sensiblera para representar su compromiso con la pareja?- y Charlotte consigue finalmente adoptar una bebé, pero al menos tienen el buen tino de terminar la serie antes de que lo haga efectivo -¿se imaginan a las cuatro protagonistas charlando, y rodeadas de bebés? Demasiado, ¿no?

Sex and the City tuvo buenos momentos, pero con semejante final, me temo que debieron terminarla antes. Si me gustara ver dramas con tramas obvios, verí­a Touched by an Angel o alguna porquerí­a similar :).

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