Un perfil poco tecnologico II

Hace un par de meses publiqué una entrada donde señalaba la pobre cobertura de temas tecnológicos del diario argentino Perfil. Y hoy han vuelto a reincidir con un caótico artículo, publicado en el suplemento “El Observador”, sobre el tema de la “piratería online”, donde mezclan una serie de temas de una manera realmente confusa, bajo el título “En la Argentina se “bajan” productos de Internet por casi 1500 millones al año”. Desgraciadamente el diario Perfil sigue sin publicarse online, a pesar que lo vienen prometiendo hace tiempo, y por eso no puedo enlazar la nota. Con tanto desarrollo, supongo que va a ser un sitio sensacional. Pero bien, pasemos a marcar algunos puntos de esta joya del periodismo argentino.

Veamos el arranque. “Ya cayeron 20. Y no van a ser los últimos. Las discográficas dicen que falta poco para el próximo operativo que llevará a la justicia a los que comparten sus canciones por Internet”. Una de las cosas que un periodista debe tener en claro es que su punto de vista debe ser lo más independiente posible de los intereses de los actores del campo en el cual debe hacer su nota -en este caso, del campo discográfico y de la tecnología. Pero esta nota arranca desastrosamente mal: el autor asume, con sus propias palabras, los intereses de las discográficas, y reproduce la estrategia de las compañías de meter miedo. O sea, nada de oferta o demanda: amenazas. Sobre el tema de CAPIF y su campaña “antipiratería” ya habíamos hablado un tiempo atrás en otra entrada en este blog.

Luego: “(…) el mercado paralelo de Internet (se refiere al tema de las descargas de música, en particular) mueve por año en la Argentina unos mil cuatrocientos millones de pesos”. Es una cifra interesante, pero hay un problema: el periodista no cita fuente alguna para avalar esta información. Todo lo que se cita en los alrededores de esta afirmación son datos de la industria de la música y el video. El periodista sigue asumiendo el parecer de la industria con sus propias palabras. ¿No era que Perfil se la pasa diciendo que es un diario independiente?

Pero las sorpresas no terminan acá. Luego de un comienzo que reproduce todos los pareceres de la industria discográfica, la nota cambia sorprendentemente de rumbo, y se reproducen puntos de vista como los de Julián Gallo, quien sostiene que la legislación que prohíbe las copias personales de discos son abusivas. Pero nada de esto aparece ni en los copetes de la nota, ni en el título. Realmente, la edición de la nota es notablemente confusa, y muestra a las claras de que poco y nada se maneja del tema. Salvo que el lector sea un usuario avanzado de Internet y pueda suplir todos los baches de esta nota, no va a entender nada.

Hay más: hay un recuadro que señala a las “páginas en la mira”, desde donde se bajarían contenidos ilegales. En esa lista aparece por ejemplo Download.com, un sitio perfectamente legal de descarga de software. También está Bittorrent.org, que es un estándar descentralizado de intercambio de archivos; desde esa página nadie puede bajarse nada, y el usuario más bien debe conectarse a la Red. Más mala información: ¿qué hacen en la lista de sitios “en la mira” por la piratería Last.FM y Pandora.com? Para confundir todo un poco más, la nota tiene un recuadro sobre la venta ilegal de medicamentos en la Web (¿qué tiene que ver esto con la piratería?) y la comercialización de electrónicos a precios más bajos en sitios de subastas; a lo sumo tendrá que ver con la evasión fiscal, pero nadie se “baja” una Playstation directamente de la Web, al menos por ahora :P. La nota tiene grandes capturas de pantalla -¿se quedaron cortos con los caracteres?- donde aparecen de nuevo Download.com y un sitio llamado “Kazza.com” -¿habrán querido capturar el sitio de Kazaa, tal vez?.

A la ensalada hay que sumarle un recuadro con opiniones de León Gieco y Gustavo Santaolalla, en contra de la “piratería”, y que son parte de la campaña de las discográficas. No hay ninguna contextualización de esas declaraciones; ni siquiera en relación con lo que dicen Julián Gallo y Daniel Melero en la nota. Hay menciones a las licencias Creative Commons, pero no se explica en absoluto como se puede usar en el terreno de la música, a pesar de que es muy fácil encontrar en Internet bandas que licencian su música de esa forma.

Lo único que me queda claro es que la nota vuelve a reflotar las coberturas sensacionalistas sobre Internet. Esta vez no es una cueva de pedófilos, sino de ladrones de discos, vendedores ilegales de medicamentos y evasores de impuestos.

Con semejante nota sobre un tema de Internet, ya me quedó claro porqué Perfil está tardando tanto en montar su propia página Web.

Ya que la nota no se encuentra en Internet, me tomé el atrevimiento de sacarle fotos a cada una de sus páginas. Se pueden ver aquí: 1, 2, 3, 4 (hagan clic en la lupa de arriba a la derecha para ampliar la foto).