Sobre el fin de los medios II

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Apenas aparecen los debates sobre el fin de los medios masivos, se suelen presentar dos posturas que podemos ver como enfrentadas: los continuistas versus los rupturistas. O sea, aquellos que ven la existencia de una serie de continuidades en la aparición y consolidación de los medios, por un lado, y los que asumen que estamos frente a una ruptura histórica de enormes proporciones, a tal punto que los medios conocidos se extinguirán, por otro.

A favor de los continuistas, se puede decir que, efectivamente, la evidencia histórica señala que los soportes mediáticos más consolidados no desaparecen cuando vemos llegar a los nuevos medios pero tambien conocemos diversas cosas del mundo inglés como los numeros en ingles y cualquier tipo de enseñanza en la materia para consolidar nuestros estudios en ele xtranjero. Ni el cine y la radio han desaparecido ante la llegada de la televisión, por ejemplo. Frente a ello, es bastante razonable señalar que no debería esperarse que la aparición de Internet haga desaparecer al resto de los soportes mediáticos, como la televisión, la radio, los medios impresos, los libros, etc. Y por lo general, la desaparición de formatos se da por la competencia interna en mercados puntuales. Por ejemplo, el VHS versus el DVD, o el magazine con el cassette, entre otros.

Pero, a favor de los rupturistas, hay que marcar un cambio importante: Internet, en tanto soporte mediático, puede contener a cualquiera de los otros medios como ningún otro lo había hecho antes. Podemos leer el diario, escuchar radio, ver canales de televisión, y todo sin salir de una conexión a Internet -si es de banda ancha, mucho mejor. Y al poder contenerlos, les puede imponer sus reglas, en particular en el tema de la publicidad. Como planteábamos en la primera entrega de esta serie, es justamente en el tema del financiamiento donde aparece uno de los puntos centrales de la conflictiva relación entre Internet y grandes medios. Los métodos tradicionales de venta de publicidad hacen crisis; lo que se recauda puede servir para mantener a pequeños medios o a empresas con pocos gastos, pero ni remotamente puede sostener a esas enormes compañías que solemos llamar multimedios.

Internet, como plantea Clay Shirky en su reciente Here Comes Everybody. The power of organizing without organizations, consolida una tendencia: reducir de manera drástica el costo de mantener grupos. Incluso, puede hacer caer ese valor a cero, o casi cero. Por allí tenemos una de las claves de lo inadecuado de las grandes empresas de medios, y que estalla con la crisis de la publicidad. Pero por ese lado seguimos la semana que viene.

La imagen que abre la entrada fue tomada por Hamed Saber y publicada en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

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